sábado, 31 de mayo de 2008

Corrupción en Italia

ALEXANDER STILLE

Mafia y política en la Italia de Berlusconi

Los jefes mafiosos hacen tratos con políticos sicilianos y napolitanos, que, a su vez, apoyan a los líderes nacionales. Y todos ellos comparten una lucha contra el aparato judicial. Pero, ¡ay del que ose hablar de ello!

ALEXANDER STILLE El País, 31/05/2008


En 2001, un jefe de la Mafia de Sicilia llamado Giuseppe Guttadauro notó de pronto una cosa de aspecto extraño en su salón, que resultó ser un dispositivo electrónico de escucha. "¡O sea, que Totò Cuffarò tenía razón!", exclamó. Fueron las últimas palabras que la policía oyó pronunciar a Guttadauro antes de que desconectara el micrófono y, con ello, interrumpiera la investigación. El nombre que había pronunciado era nada más y nada menos que el del presidente de la región de Sicilia, Salvatore Cuffarò, Totò para sus amigos. La conversación fue una de las pruebas fundamentales que han permitido condenar este año a Cuffarò por complicidad con varios mafiosos que estaban bajo investigación penal.

Salvatore Cuffarò, condenado por complicidad con mafiosos, ha sido elegido senador
El clientelismo es la base de la vida política, económica y social del sur de Italia
Sin embargo, pese a esta condena, que en la actualidad está recurrida, Cuffarò logró ser elegido el mes pasado para el Senado italiano por el pequeño Partido Católico, de corte centrista.

La escucha del salón de Guttadauro, antes de que éste la desconectara, ofrece una imagen muy útil de cómo la Mafia piensa y habla de política. "Totò Cuffarò es lo mejor que podíamos pedir", asegura el interlocutor de Guttadauro, un médico llamado Salvatore Aragona. "Confiemos en que gane la derecha", dice Guttadauro, "Berlusconi, para resolver sus problemas, tiene que resolver también los nuestros".

Existen buenos motivos para creer que eso es cierto. Desde que llegó al poder por primera vez en 1994, Berlusconi ha librado una campaña implacable para debilitar los poderes del aparato judicial italiano, que le ha sometido a él y a varios colaboradores suyos a diversos procesos por cargos que van desde corrupción y soborno hasta connivencia con la Mafia. Uno de los mejores amigos y antiguo jefe de campaña de Berlusconi, Marcello Dell'Utri, de Palermo, fue declarado culpable de esto último. Y después de que acusaran a Cuffarò de haber avisado a Guttadauro, el propio Berlusconi le llamó para mostrarle su solidaridad y decirle: "He hablado con el ministro del Interior y me ha dicho que está todo controlado". En esa misma conversación, Cuffarò le dijo a Berlusconi: "Ya sabes que te queremos y que estás en mis oraciones cada mañana".

Este puñado de conversaciones muestra cómo la Mafia se ha insertado en la vida política de Italia. Sus jefes locales tienen lazos con los políticos sicilianos, a los que dan dinero y de quienes reciben favores, bien en forma de contratos públicos desviados hacia sus empresas o avisándoles cuando están bajo investigación. Por su parte, los políticos locales acumulan bases de poder importantes y gran número de votantes leales, y los políticos nacionales buscan esos contactos y, a su vez, les ayudan. Es un sistema basado en el clientelismo y el poder, que cuenta con el apoyo del crimen organizado.

Aunque hay testigos que sostienen que la Mafia ha hecho un pacto con Berlusconi, y que Marcello Dell'Utri es su intermediario, no hace falta creerles para comprender que se trata, en cualquier caso, de una relación muy poco saludable. La Mafia, como dejan claras las afirmaciones del jefe Guttadauro, actúa a partir del principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Y tanto la Mafia como Berlusconi están librando desde hace tiempo una guerra incesante contra el aparato judicial italiano.

Con cierta ayuda del centro-izquierda, hay que reconocerlo, la coalición de Berlusconi ha reescrito la legislación penal de tal manera que ahora es infinitamente más difícil condenar a acusados de todo tipo, incluidos los mafiosos. La longitud de los juicios se ha duplicado y los cambios legales ofrecen mil oportunidades de retrasar o revocar procesos basándose en pequeños detalles técnicos, con el resultado de que, para entonces, ya ha transcurrido demasiado tiempo desde que se cometió el delito. En casi todos los países, el calendario de prescripción se detiene en cuanto se inician las acciones judiciales, pero en Italia no es así y, por consiguiente, muchas condenas se eluden simplemente gracias a los retrasos. Asimismo, el Parlamento italiano ha eliminado las cárceles especiales para los jefes mafiosos más peligrosos, que les impedían casi por completo comunicarse con sus organizaciones, y ha reducido las ventajas para los testigos que cooperen. Además, el Gobierno de centro-izquierda de Romano Prodi, con el respaldo entusiasta del centro-derecha, aprobó una amnistía que permitió la salida de 26.000 presos; impidió que el principal abogado de Berlusconi, Cesare Previti, condenado por sobornar a jueces, fuera a prisión, y puso en la calle a varios acusados de pertenencia al crimen organizado.

Todo esto no sólo es moralmente repugnante, sino que es crucial para el mandato del nuevo Gobierno de centro-derecha. Entre los temas más importantes de la reciente campaña electoral estuvieron la criminalidad y la seguridad. Para ocuparse de ellos, el Gobierno tendrá que cambiar de política respecto a la justicia penal. Como dijo hace poco Antonio Manganelli, jefe de la policía italiana, "gran parte de lo que hacemos resulta inútil por el funcionamiento judicial. Tenemos un sistema de justicia lento y complicado que hace que la policía se esfuerce en vano". Además, la coalición de Berlusconi está basada en una profunda contradicción. Por un lado, tiene mucha fuerza en el norte, donde está aliada al grupo autonomista Liga del Norte. Por otro, tiene mucha fuerza en el sur, donde el centro-derecha se apoya en un sistema de clientelismo que ha beneficiado enormemente a los grupos del crimen organizado. La Liga del Norte, principal ganadora en las elecciones del mes pasado, está en contra de que el dinero de los impuestos del norte se utilice para sostener un Estado de bienestar en el sur.

Otro gran tema de campaña fue el desastre de las basuras que se acumulan en las calles de Nápoles y otras ciudades cercanas. En el sur de Italia, la recogida y eliminación de basuras está en gran parte en manos del crimen organizado. Por tanto, para limpiar Nápoles, el Gobierno debe hacer frente a la Camorra, la versión napolitana de la Mafia. Y la presencia de numerosos políticos (muchos más de los que he mencionado aquí) que tienen lazos amistosos con personajes del crimen organizado sitúa al Gobierno actual en un rumbo de colisión entre el mandato de cambio que le otorgaron los electores y el arraigado sistema de clientelismo en el sur del país, del que la Mafia es un pilar fundamental.

A pesar de ello, la presencia de numerosas figuras con vínculos conocidos con el crimen organizado en la lista electoral del centro-derecha no fue un tema del que se hablara en campaña. La coalición de Berlusconi incluyó a su buen amigo Marcello Dell'Utri, pese a su condena por relaciones con la Mafia, y, en plena campaña, Dell'Utri hizo unas extrañas declaraciones en las que se refirió a un mafioso llamado Vittorio Mangano -condenado entre otras cosas por asesinato y tráfico de heroína- y le calificó de "héroe". Dell'Utri había contratado en los años setenta a Mangano para trabajar para Berlusconi, entre otras cosas para que llevara y trajera a sus hijos del colegio. Mangano siguió en nómina incluso después de que le detuvieran y su largo historial criminal saliera a la luz. En la campaña, Dell'Utri elogió a Mangano por haberse negado a testificar contra él y contra Berlusconi y haber preferido la omertà tradicional del mafioso. Berlusconi, en vez de distanciarse de los elogios que había hecho Dell'Utri de un asesino y narcotraficante, sumó su voz a las loas del "héroe" Mangano.

El nuevo presidente de la Cámara Baja del Parlamento, Renato Schifani, tuvo relaciones de negocios con dos hombres que posteriormente fueron declarados culpables de pertenencia a la Mafia, y recibió un lucrativo contrato para modificar la calificación de unos terrenos en una ciudad siciliana cuyo ayuntamiento fue disuelto en dos ocasiones por estar bajo el control de la Mafia. Sin embargo, cuando el periodista italiano Marco Travaglio mencionó estos datos -que fueron desmentidos- hace unos días en televisión, se desató el caos. Pero la ira y la indignación no se desencadenaron contra el político por sus liaisons dangereuses, sino contra el periodista y quienes le habían permitido hablar en televisión.

Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Alexander Stille es profesor de la Universidad de Columbia, Nueva York, experto en la Mafia.

viernes, 30 de mayo de 2008

El problema de la vivienda

Un japonés encuentra a una mujer viviendo en su armario
30.05.08 11:10.

(Periodista Digital).- Intrigado por la misteriosa desaparición de alimentos de su frigorífico, un japonés se llevó la sorpresa de descubrir a una mujer que vivía en un armario de su casa desde hacía meses.
El hombre, un soltero de 57 años, había decidido instalar una cámara de seguridad en su casa, en la localidad de Fukuoka (oeste), para descubrir el motivo de la desaparición de comida de su cocina.
Y llamó a la policía cuando vio en las imágenes a una mujer que se paseaba por su domicilio en su ausencia.
"Registramos la vivienda y descubrimos a la mujer instalada en un armario", explicó un portavoz de la policía de Fukuoka.
La mujer, Tatsuko Horikawa de 58 años, vivía escondida en la parte superior de un armario, lo suficientemente grande para albergar a una persona acostada, donde había instalado un colchón y varias botellas de agua.
La mujer "explicó a los investigadores que no tenía dónde vivir. Parece que vivió aquí durante un año, aunque no todo el tiempo", declaró el portavoz.
La mujer fue detenida y la policía sospecha que pudo haber instalado escondrijos en los armarios de otras viviendas del barrio.

lunes, 26 de mayo de 2008

Javier Rosado, un hombre para la condena eterna

PUBLICADO POR EL SUPLEMENTO 'CRÓNICA' EN 1997 En el mundo de la bestiaRetrato del joven asesino que es capaz de volver locos a sus propios psiquiatras FLORA SAEZ

Javier Rosado, el cerebro espeluznante del crimen del rol, nació en San Sebastián el 9 de diciembre de 1973. Dice de su madre que es una ATS «que lleva el dinero a casa y le gustan las joyas» y de su padre, que tiene entre 45 y 55 años, que desconoce cuál es su trabajo y que con él se lleva bien: «Como amigos que se reúnen para jugar al tenis, tomar copas, ir por ahí. A mi padre le considero un arquetipo, un santo, como yo. Y ha leído más que yo, que ya es raro».
De su hermano, tres años mayor y también estudiante de Químicas, habla poco. Quizá porque se relacionaba poco con él, por algún problema que ocurrió en la infancia y que no puede recordar. Algo más habla del perro, Atila. «El perro es una magnífica persona, cuando lea la prensa ya sabrá él a lo que me refiero».
Lo de su memoria o desmemoria, es algo curioso. Sí le viene a la cabeza, por ejemplo, el nombre de la empresa donde trabaja su padre. E incluso que recuerda que no recordaba a algunas de las personas que le llamaban en San Sebastián por teléfono. En general, sobre su infancia y primera adolescencia, se acuerda de bastante poco o «sólo de lo malo». La operación de apendicitis y el trastazo contra el árbol.
Aunque tampoco resulta esto tan extraño si se tiene en cuenta que Javier Rosado nació a los 14 años, año más, año menos. Eso dice él. Lo anterior no importa demasiado. No existe. «Entonces comencé a crear; cuando hablo es como el que predica, lo de antes no vale nada, era distinto yo, se me hizo la luz».
Fue en 1988 cuando conoció a Cal, su maestro, el arquetipo número 32 de su Juego de las Razas, el niño frágil o a veces la mujer rubia que le ha enseñado a través del dolor todo su conocimiento y todo lo que es. «Cal es el dolor, el bendito sufrimiento, ama los cuchillos o cualquier cosa que pueda producir dolor, aunque lo que más le fascina es el dolor del alma». «Aprender a usar el dolor es disfrutarlo como el placer». «El dolor psíquico ayuda a encontrar el alma». «Cal me enseñó a alegrarme con mi dolor».
Nacer a los 14
¿Y qué más da haber nacido hace 23 años o hace nueve? Poco. El tiempo es algo muy relativo. Por ejemplo, cuando las psicólogas Blanca Vázquez y Susana Esteban le exploraron en los calabozos del Juzgado de Instrucción número 5 de Madrid el 21 de julio de 1994, Javier Rosado llevaba detenido «47 días físicos y dos y medio mentales». Y hacía 82 que había matado, en compañía de su amigo Félix Martínez, al barrendero Carlos Moreno, en el barrio de Manoteras, en Madrid. «Estar 20 años en la cárcel no importa demasiado».
En lo que sí recuerda, después de volver a nacer, Javier Rosado se ve a sí mismo distinto. «Siempre me he sentido diferente». «Solitario». Ni cine, ni deporte ni discotecas. Entre otras cosas, porque la gente resulta molesta. Por ejemplo, las filas de butacas repletas de espectadores en el cine. «Es mejor ver los vídeos en tu casa».
Chicas, también pocas. En general piensa que son todas unas putas. Dice Javier que mantuvo relaciones amorosas de esas que llaman platónicas con una sola que le dejó y que, al parecer, murió en un accidente. Y que tuvo relaciones sexuales con otra chica y con una prostituta. «Aunque sentí más placer cuando me pusieron tres puntos en una rodilla en 1992». Y dice también, que se masturba cada tres días, aunque el psiquiatra que se lo preguntó no le otorga a este dato demasiada credibilidad. No se sabe por qué precisamente a este dato.
Quizá piense Javier que su único amigo es Félix. Félix Martínez. O quizá más que eso: «Félix no es amigo mío, es mi droga; a veces nos reuníamos en su casa, tenía hachís..., yo soy el sustento de mis compañeros, soy su hombro». Félix conoció a Javier cuando, viendo un partido de fútbol, se lo encontró gritando al viento personajes de Lovecraft.
Mucha literatura. Rosado se define a sí mismo «como un ratón de biblioteca», no confundir con un empollón, aunque nada sepa de cuestiones como Ecología, la situación del Tercer Mundo o quién es Martin Luther King. «Todo lo que he hecho ha sido quedarme en casa leyendo». «Podía estar hablando solo seis horas, con los libros, en la biblioteca de mi casa, mi música, mis libros, leo de todo, principalmente ficción-esotérico, cuentos de hadas». También 'Mi lucha', de Hitler, Nietzsche y el marqués de Sade. Menuda empanada mental.
Estanterías que rebosaban de libros tirando al terror y a lo truculento y de algunas películas del mismo género. «Más de 3.000 volúmenes propios».
Precisamente su única actividad productiva consistía en el préstamo esporádico de libros. Aunque quizá algún día hubiera llegado a resultar productiva su carrera de Química. No es un empollón, ya se ha dicho. «La teoría me hunde, las prácticas me salen». Pero obtuvo un sobresaliente en la asignatura de Física del segundo curso de carrera. Antes, en el instituto, suspendía dibujo, trabajos manuales y gimnasia, y en general, todo aquello «manual» o «de codos». Eso sí, «lo que era de inteligencia o de fórmulas matemáticas, bien». En Segundo de BUP la historia egipcia le fascinaba.
Parece que lo mayor de su inteligencia, fantasía y capacidad creativa lo aplicó Javier a Las Razas, el juego de su invención. Más que un juego, una filosofía particular que pensaba, y piensa, publicar algún día. «He pasado dos años y medio intentando tabular Las Razas al rol. Tuve un éxito inmediato en la aplicación a Las Razas a este juego». Respecto a los juegos de rol en sí, unas veces dice que nunca ha jugado; otras, que un par de veces; y otras, que era capaz de pasarse en ellos hasta diez horas.
¿Y en qué consiste su criatura? «Son ideas humanas llevadas al extremo». ¿Y entenderá por extremo exterminar a las etnias inferiores formadas por personas débiles, mujeres, viejos, niños, desgraciados o marginales?
Cuando mató a Carlos Moreno, Javier había creado 43 arquetipos o personalidades. A partir de un detective que le interrogó y le pegó en la comisaría de Sol, creó la número 42: «Me fascinó tanto que le he creado una raza». Se cree que ahora podrían ser unas 60 e, incluso, que durante el juicio que se ha celebrado esta semana ha podido crear alguna más.
¿Y cómo se juega? «Cuando estás pensando 37, eres 37, de esa raza; luego pudes cambiar a otra raza». O esta otra versión: «Soy un conglomerado de arquetipos en un inexorable fluir de unos arquetipos que entran y otros que salen sin que pueda elegir, porque el control central me falla».
Al parecer, Javier Rosado puede ser muchas cosas. Pero sobre todo una y fundamental: «Yo soy Mara-Fasein». Mara-Fasein, el personaje número 30, el master. «El resto son herramientas, lo que pasa es que a veces las herramientas imponen su control, son arquetipos». Félix Martínez era un «aprendiz de Mara». Están además Luther, la personificación del mal; Oer, la muerte a través del suicidio; o Iad, «el odio puro. Su objetivo es la anulación». Iisechiin, el arquetipo número 1, el bien puro, la inocencia, «es algo tonto».
Y, entre tanto lío, ¿quién mató a Carlos Moreno?, le preguntaron los psiquiatras. «Es posible que fuera yo, no estoy seguro... lo que sí sé es que soy capaz de matar», dijo en una ocasión.
En otras, que si alguna de sus personalidades pudo matar a Carlos Moreno, <>fue Luther quien lo hizo. El mismo que escribió, cinco días más tarde, el espeluznante relato del crimen. «Mi compañero se quejó de que los huesos eran durísimos... Le propuse que le arrancara la cabeza para que dejara de hacer ruido». «Es espantoso lo que tarda en morir un idiota, era algo increíble y espantoso. Vi una porquería blanquecina saliendo del abdomen y me dije 'Cómo me paso'. Me daba la sensación de haber cumplido con un deber».
Pero tampoco hay que darle a su muerte demasiada importancia. Al fin de cuentas, «un homínido mató a otro hace 100.000 años, ¿a usted le importa? Lo mismo da uno que se suicida como uno que mata a 20».
¿Qué es verdad y qué es mentira en todo este relato? Difícil saberlo. «Lo que más rabia le da a la gente es mi capacidad para mentir. No lo aguantan, para ellos es una mentira tan evidente, que les molesta mi desparpajo. El sentido de la ironía lo tengo heredado de mi padre».
El viernes, tras cinco días de sesiones, quedó el juicio por el asesinato de Carlos Moreno visto para sentencia, tras una dura batalla en la que psicólogos y pisiquiatras no se pusieron de acuerdo en si Javier Rosado está loco o simula serlo. Si es un psicópata, un esquizofrénico paranoide o alguien con personalidad múltiple. Un eminente psiquiatra ajeno al caso formuló su propia sentencia: «Desde luego, estamos ante un caso excepcional. Alguien capaz de volver locos a los propios psiquiatras».
Este reportaje ha sido elaborado a partir de los informes que sobre Javier Rosado realizaron las psicólogas Blanca Vázquez y Susana Esteban y los psiquiatras Carlos Fernández Junquito y José Antonio García-Andrade.

domingo, 25 de mayo de 2008

Sexo en la ESO

Sexo en la ESO
Los institutos españoles están al rojo. Los adolescentes practican sexo cada vez antes, más veces, con más gente. Se ha convertido en parte de su ocio. Creen que lo saben todo. No es así

LUZ SÁNCHEZ-MELLADO El País, 25/05/2008

No estamos en una despedida de soltero sino en un instituto de un barrio trabajador del sur de Madrid. Una docena de varones de tercero y cuarto de Educación Secundaria Obligatoria hablan sobre sus inicios sexuales. Tienen entre 14 y 16 años. Pablo, el pico de oro, cumplió 15 en Navidad. Es uno de los cuatro que levantan la mano cuando se les pregunta quiénes han mantenido relaciones sexuales con penetración. Los iniciados gozan del respeto de sus pares. Sólo ellos logran aplacar el guirigay de exabruptos, obscenidades y machadas de gallito en celo con que se recibe cada palabra de la reportera.

-¿Dónde y cómo veis el porno? ¿No os controlan vuestros padres?

-¿Y qué? En Internet, el móvil, la tele, en el MP4. Las guarradas rulan por todas partes.

"Oiga, ¿y no nos pregunta cuántas pajas nos hacemos al día?", se impacienta un crío con voz de pito y cara cuajada de espinillas.

- Ya que lo dices, contesta tú mismo.

- Una es lo mínimo, pero mejor tres, como cepillarte los dientes.

Y se parten de risa. Así hasta que uno se disculpa por él y por todos sus compañeros: "Es que venimos calentando desde primaria y tenemos las pelotas a punto de reventar".

La Encuesta de Hábitos Sexuales del Ministerio de Sanidad de 2003, la última a escala nacional, daba pistas sobre ese calentamiento global en los institutos. Si se preguntaba a los españoles de menos de 30 años sobre la edad de su primer coito, se obtenía una previsible media de 17,5 años en los varones y de 18,2 en las mujeres. Pero los menores de 19 confesaban costumbres más precoces e igualitarias. Ellos se estrenaban a los 16,4, y ellas, a los 16,6. Con un pie en secundaria y otro en bachillerato o el mercado laboral.

Desde 2003 ha pasado un lustro. Cinco años es una eternidad y más en la edad del pavo. Parece que la contabilidad oficial se ha quedado vieja. Un estudio realizado por el Centro Madrid Salud Joven y la Universidad de Granada presentado el pasado abril bajaba aún más el listón. Seiscientos alumnos de institutos de Madrid confesaron en un cuestionario confidencial. Las chicas, hoy, se inician por término medio a los 16,3. Los chicos, a los 15,8. Pablo es un hombre de su tiempo. Las medias son falaces por definición pero sirven para acotar el territorio. Para saber de quién estamos hablando. Un promedio de 16 años raspados no quiere decir que todos tengan su primer coito a esa edad. Significa nada más, o nada menos, que hay tantos que lo tienen a los 18 como a los 14.

El ojo clínico de quienes ven el panorama confirma los resultados del estudio madrileño.
Pediatras, profesores, psicólogos y sexólogos especializados en proporcionar información sexual y afectiva a los adolescentes avalan una percepción generalizada entre los profesionales que tratan con menores. Los padres pueden ignorarlo. Negarlo. No querer enterarse. Pensar que sus hijos no son de ésos. Pero sus niños (y niñas) lo hacen. Cada vez más. Cada vez antes. Cada vez con más gente. Hay mucho sexo en la ESO.

"Llegan del cole con 12 y 13 años a un instituto con alumnos de hasta 18. Las chicas están más desarrolladas y espabiladas, ellos aún le dan al balón, pero son como lagartijas: se mueven mucho y no muerden. Es a partir de segundo cuando empezamos a tener en cada clase un tercio de lanzados/as que van a por todas, otro de interesados/as y a la expectativa, y otro de niños más infantiles en ese aspecto", ilustra Juan, director de un instituto del norte de Madrid. Pero volvamos al sur.

-Si un tío se tira a varias tías, es un crack, pero si tú tienes varios rollos, te llaman puta. Son unos machistas aunque es verdad que algunas van sólo a pillar cacho, como ellos.

-Encima, a nosotras nos duele y nos podemos quedar embarazadas. Nuestra única ventaja es que decidimos si hay rollo o no, porque ellos siempre están empalmados.

Cambio de género. He aquí 12 chicas de 14 a 16 años reunidas en otra clase del instituto de Pablo. El mismo tema a debate. Semejantes risas tontas, similar nivel de procacidad, desmadre por el estilo. Sólo una de las 12 "lo ha hecho del todo". Fue el pasado día de los Enamorados, a los 15 años, con el chico de 16 con el que lleva nueve meses saliendo. "Me dolió un poco. La segunda vez estuvo mejor". Otras seis tienen "novio fijo", pero no han pasado a mayores. Están "esperando a estar preparadas". "Nos besamos y nos tocamos hasta el final, pero él me respeta hasta que yo quiera hacerlo", dice una morena guapa de 16 novia de un chico de 18.

"Eso es como hacer petting, pero con tu chico", explica una pelirroja con ojos ahumados y dos centímetros de raíces azabache.

-¿Qué es eso del petting?

-Besarte y sobarte sin dejarte hacer más. Ve un sábado por la tarde a la discoteca Fabrik de Fuenlabrada y mira los sillones.

Los chicos han sido más gráficos. Petting? "Restregarse todo, pero con ropa". "Calentarte a tope pa luego na". "Todo menos meterla", zanja Pablo el enterado.

El pasado 11 de febrero, la emisión del segundo capítulo de la teleserie Física y Química en Antena 3 provocó un pequeño terremoto social. La entrega, titulada Sólo es sexo, recreaba una fiesta petting entre escolares del instituto de secundaria en el que transcurre la trama. La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) denunció que la serie da una visión "perniciosa y estereotipada" de profesores y alumnos y echa al traste sus "esfuerzos por difundir los riesgos de las drogas y las enfermedades de transmisión sexual". Otro colectivo, COAPA, estimaba que la serie hace "un flaco favor a los padres que intentan educar a sus hijos en valores y virtudes que nada tienen que ver con eso". Ambos colectivos pidieron la retirada de un espacio al que acusaban de mostrar "un mundo irreal".
Antonio, el joven director del instituto de Pablo, discrepa. No se sorprende al escuchar un resumen anónimo de las intervenciones de sus pupilos. Reconoce el fondo, y las formas, y confirma que el vetusto anglicismo

?petting partys, de to pet, acariciar, se denominaban las fiestas de la liberación sexual de los sesenta? forma parte de su jerga. ?Y eso que al ser una entrevista voluntaria se han autoseleccionado. Los chicos que has visto son quizá los más lanzados, y las chicas, las menos?.
Antonio practica una política de puertas abiertas. Cualquiera puede hablar con el director sin entrar en su despacho. Don Antonio es Toño en el Messenger y allí está siempre disponible. ?Internet es una vía fantástica para enterarte de qué van los tiros con los chavales. Lo utilizan todos, desde primero, y ahí me entero de los conflictos que laten en las clases. Hablan de su vida escolar, pero también de asuntos que jamás me dirían cara a cara y que nunca les cuentan a sus padres?.

?Las relaciones sexuales se ocultan sistemáticamente a los padres, es el secreto por excelencia?, confirma Javier Urra, psicólogo de la Fiscalía de Menores de Madrid. Urra tiene a punto de publicar un ensayo titulado Lo que callan los hijos, lo que ocultan los padres, donde exprime una encuesta entre 5.000 progenitores y vástagos. El sexo ocupa el primer lugar en el podio de tabúes mutuos. Los padres no hablan con sus hijos de su vida erótica ni los hijos con sus padres tampoco.

Menuda novedad. Para cualquier padre es difícil asumir que su hijo es un ser sexual. Con pulsiones. Con deseos. Que su niña de 12 o 13 años ?edad media de la primera menstruación? lleva un par de ellos sintiendo ciertos calores en el cuerpo. Que su niño asiste fascinado ?y puede que aterrado? a su propia metamorfosis y sus nuevas posibilidades. Por eso, más allá de la conversación sobre la regla, con ellas, y sobre el preservativo, con ellos, muchos padres de hoy, como siempre, miran a otro lado y ruegan que la naturaleza siga su curso? mejor cuanto más tarde. Pero sucede que sus niños han pasado a la acción.

En la pantalla del portátil de Toño emergen, codificadas en el trabalenguas SMS o ilustradas con fotos digitales, las andanzas de sus pupilos. Ahí están sus pasadas, sus niñerías, sus buenos y malos rollos. Su vida desde que se levantan hasta que se acuestan. ?Son mucho más precoces que mi generación?, dice este docente treintañero. ?Muchas van a por chicos mayores. Los de su edad les vienen pequeños, y ellos, que flipan, se defienden haciéndose los malotes. Muchos, ellos y ellas, van al rollo por el rollo, sin pensar, sin sentir. Algunos tienen relaciones con una persona distinta cada fin de semana?.

?El sexo se ha convertido en un objeto de consumo más. Los chicos son consumistas y notan la presión?, confirma Iván Rotella. Los publicistas lo saben y van al grano. ?Placer adulto? promete en la tele un chocolate con una niña mordiendo la tableta encerrada en su cuarto. ?Siempre pensando en lo mismo?, acusa una marca de gominolas a una adolescente que mira con gula a un coetáneo.

Rotella es sexólogo, coordina el Centro de Atención Sexual del Ayuntamiento de Avilés y lleva una década oyendo las cuitas de los adolescentes asturianos. Al teléfono, on line o a la cara, en las charlas que imparte en los institutos. ?Los chavales viven en el mundo real y todo les empuja a iniciarse. Las revistas que leen las chicas. Los productos porno que consumen los chicos desde primaria. Los amigos que ya lo han hecho. Es una especie de carrera por ingresar en el mundo adulto. Ésta es la generación más informada de la historia, pero no la saben gestionar. No distinguen lo importante de lo banal. Les dejamos solos y hacen lo que pueden. Nunca es pronto ni tarde para el sexo siempre que se esté preparado, se haga porque se desee y se sepa qué se hace. Muchos ni lo saben?.

La pediatra Nuria Culell lleva años viendo en su consulta de la Unidad de Adolescentes de la Clínica Dexeus a los cachorros de la burguesía de Barcelona. Hace tiempo decidió adelantar la ?primera consulta confidencial? con las chicas. Fue después de que una niña de 13 años llegara con una infección urinaria y en la exploración surgiera la existencia de ?un noviete de 15? con cartas en el asunto.

¿Demasiado precoz? Depende. ?El Có­digo Penal establece en los 13 años la mayoría de edad sexual?, deplora Javier Urra, que considera este hecho un gravísimo error. Mantener relaciones sexuales ?consentidas? con niños y niñas de esa edad no es delito.

?Desde aquello?, dice Culell, ? a partir de los 12 o 13 pido a los padres que salgan y les pregunto a ellas por sus amigas, sus profesores, sus amores. Te lo cuentan. Todo. Están deseando hablar, que les escuchen?. La doctora cifra ?entre los 15 y los 16? la edad media en que sus pacientes se inician en las relaciones sexuales con penetración. ?Y va a menos: los de 16 me dicen que los de 13 van a saco?. Mientras, los padres, con dos carreras, dos coches y dos casas, ?están a por uvas?.

?Los padres siempre creen que los otros puede, pero que ni su niño ni, sobre todo, su niña lo hacen?, dice Culell. ?Piensan que sus hijos tienen un par de años menos de los que dice su partida de nacimiento?, corrobora Rotella. Ambos aconsejan a los padres que hablen de sexo con sus hijos. Desde pequeños. Desde que empiezan a plantear preguntas embarazosas: ¿cómo saldrá mi hermanito de la barriga de mamá?, ¿cómo ha entrado ahí?, ¿para qué sirve mi pilila? Que contesten a esas cuestiones, pero no sólo a ésas.

?Darles un preservativo a los chicos es como dar un casco a un motorista sin enseñarle seguridad vial. El sexo no es sólo vagina, pene y coito?, explica Rotella. ?Es conocer tu cuerpo y el del otro. Son emociones y sentimientos. Placer y bienestar. No se puede zanjar con lo de papá puso su semillita en mamá. Ni limitarse a amedrentarles con embarazos. Hay que darles las armas y la autoestima necesaria para decidir cuándo, cómo y con quién quieren hacerlo. Para exigir que se use condón. Para decir no, o sí, sin sentirse mal. Para que sean dueños de sí mismos?.

Culell tiene sobre su mesa un ejemplar de A mí también me pasa, ¿y a ti? El folleto, promovido por la Generalitat, fue repartido a los escolares catalanes de 10 y 11 años el pasado trimestre con gran escándalo de algunas asociaciones de padres. En él se habla de la masturbación como fuente de placer y bienestar. ?Me parece estupendo?, dice Culell, ?si educáramos a los niños en el conocimiento y estima de su cuerpo, no sólo evitaríamos embarazos adolescentes, sino también trastornos de autopercepción, como la anorexia?. ?Las chicas, con la regla, aún saben algo. Pero a los niños nadie les dice nada. Que se les va a poner dura, que tendrán poluciones. Están como cestos, abandonados a su suerte?.

Tarde de entrenamiento en el campo de fútbol del Club Unión Adarve del barrio del Pilar, pura clase media madrileña. Dos equipos de cadetes de entre 14 y 16 años se desploman en el vestuario. Veinte púberes varones en distinto grado de evolución. Del niño de metro y medio al gigante repentino que no puede con su cuerpo. Huele a sudor, a pies, a hombre joven. Si hubiera un detector de testosterona, habría estallado a su paso. Les han dicho que les van a preguntar sobre sexo y están, cómo no, muertos de la risa. La primera pregunta pone las cosas en su sitio. ¿Cuántos se han estrenado? ?¿Vale follarse a la almohada con el condón puesto??, consulta un tirillas de 14 que insiste en enseñar el preservativo Durex Love talla XL que atesora hace meses en su cartera ?por si acaso?. No. Salen cuatro iniciados frente a 16 ?locos por hacerlo del todo?. Un 20%. El resto tiene grandes proyectos para el verano. ?En vacaciones mojamos todos?, corean. ?O mejor este puente, en la excursión a Almería?.

?¿Qué tal os fue la primera vez?

?Bien, pero no era para tanto, me esperaba algo más fuerte ?salta un rubio de 16 que se estrenó el verano pasado y no ha repetido?. Prefiero que me la chupen. Perdón, es que no me acuerdo de la palabra técnica.

?Mamada ?aporta un espontáneo.

?Que no, tío, que se dice felación ?puntualiza un tercero?. Y a ti lo que te pasa es que lo has probado poco. Cuando le coges el tranquillo sólo piensas en hacerlo otra vez.
?¿Dónde lo hacéis?

?En el parque, en el sótano del portal o cuando tus padres salen a comprar. Te arriesgas a que te pillen, pero vale la pena.

Que se lo digan a Tomás y a Isabel. Algunos sábados, este matrimonio de profesionales en la cuarentena se siente como Cenicienta, pero al revés. Tienen prohibido llegar a casa antes de medianoche. Es la hora en que Adrián, su hijo de 16 años, despide ?a la de turno? y les da vía libre para acceder a su propio domicilio. ?Cuando entramos, nos recibe con una sonrisa de oreja a oreja, claro. Luego me encuentro las pruebas del delito en la papelera del baño?, relata el papá con un tonito de perplejidad y orgullo en la voz.

O que se lo cuenten a Diana, una madre divorciada que va ?dando portazos? cuando llega a casa. Se trata de que su primogénita, de 16 años, y su novio, de 17 ?año y medio de amor?, la oigan. Pasan la tarde ?estudiando? en la buhardilla del adosado. Se cansan, pobres, y abren el sofá cama para estar cómodos. Diana no duda de su aplicación, pero prefiere anunciar su llegada a bombo y platillo. Un día apareció un preservativo intacto en casa. Diana fue derecha a comprar En tu casa o en la mía, de Lorena Berdún, y le dio el libro a la niña. ?Si tienes dudas, pregunta. La puerta está abierta?, le dijo. Ya tuvieron la conversación de la regla ??a los 12?? y la de las precauciones ??a los 15??, y Diana no cree oportuno entrar en detalles no solicitados. ?Es su intimidad. Yo tampoco hablaba de eso con mis padres. Ojos que no ven, corazón que no siente, pero no me chupo el dedo ?.

eL lunes es día punta en el Centro de Salud Joven de Rivas-Vaciamadrid, una localidad del este de Madrid. Después del fin de semana vienen las prisas. Parejitas de quinceañeros y chicas solas o con amigas acuden aterrorizados a este espacio atendido por un equipo de médicas, psicólogas y enfermeras en torno a la treintena. Vienen porque se les ha roto el condón. O porque con el calentón no se lo han puesto. O, como estaban pedo, no recuerdan si se lo pusieron o no. Piden la píldora del día siguiente. Esto es un centro de atención integral para jóvenes, pero ellas sólo saben que aquí ?la dan?.

?Vienen cabizbajos, como pillados en falta. La teoría se la saben de maravilla. Pero les falta seguridad en sí mismos. Habilidades para relacionarse entre ellos y herramientas para gestionar su sexualidad?, dice la psicóloga Raquel Martín. Lo corroboran las enfermeras, que se encargan también de dar charlas en institutos: ?Tienen esa sensación de inmortalidad de los adolescentes, de que nunca les va a pasar nada?. ?¿De qué estamos hablando?, inquiere una de las doctoras. ?Los adolescentes son una caricatura de los adultos. Nos imitan. En todo. Cómo vamos a sermonearles si muchas separadas cuarentonas piden la píldora poscoital tras una noche loca porque iban borrachas o porque, para una vez que ligan, no le van a pedir al otro que se ponga condón. Esto no es culpa de los padres. No es culpa de nadie. Es lo que hay?.

Los adolescentes españoles se inician en el consumo de alcohol a los 13 años. En el cannabis a los 14,6. En el éxtasis a los 15,5. No todos, por supuesto. Pero en torno a un 15% de los escolares que contestaron al cuestionario del Centro Madrid Salud Joven (CMSJ) dijeron haber mantenido ?su último contacto sexual bajo el efecto de las drogas?. Más datos: los abortos entre menores se han cuadruplicado en los últimos 20 años. Un total de 5.740 menores de 18 años interrumpieron su embarazo en 2006. Muchas por segunda vez.

Suena el teléfono en el despacho de Carmelo González, psicólogo responsable del programa de información sexual de Coslada. Gladys, una niña ecuatoriana de 15 años, quiere abortar. Van dos veces en un año. ?Eso evidencia que todos estamos metiendo la pata?, dice este profesional con décadas de trato con menores. Sabe bien que la mitad de los embarazos adolescentes son de chicas inmigrantes. Que, como recoge el estudio del CMSJ, las niñas de origen latino comienzan a copular ?antes que los chicos?. A los 14,3. Que, a veces, lo de embarazo no deseado no es del todo cierto: ?En su círculo es una forma de atar a su pareja, de emanciparse?. Pero vive cada caso como un fracaso personal.

A José Martínez Olmos, secretario de Estado de Sanidad, le ocurre algo parecido. ?El problema no es cuántos. Un solo embarazo no deseado es un desastre. Llevamos siglos hablando de prevención, pero no hay que dejar de dar la batalla?. El reciente acuerdo de la Comisión de Salud Pública en el que las comunidades autónomas se comprometieron a administrar gratuitamente la vacuna contra el virus del papiloma humano a todas las niñas de hasta 14 años antes de 2010 es sólo un paso. ?La vacuna sólo previene el cáncer de cuello de útero, pero no otras enfermedades de transmisión sexual ni por supuesto el embarazo?.

González y Rotella, bregados en cientos de institutos, del más pijo al más marginal, alertan sobre algunos síntomas preocupantes. El porno, se ha visto, es moneda corriente en los colegios. ?Eso no es bueno ni malo, nosotros teníamos el Penthouse en el somier, pero propaga un modelo machista y falso del sexo?. Las chicas, en su afán igualitario, están emulando lo peor de los chicos: ?beber, drogarse, follar como ellos?. Todos son celosos: ?se controlan el móvil en prueba de confianza?. Y, atención, emerge una homofobia que parecía en vías de extinción en los adultos.
?Puede que ser gay sea guay en la tele, pero en el instituto no. Eres el rarito, y lo último que desea un adolescente es ser distinto?. Álex tiene 19 años. Hace uno que dejó el instituto Duque de Rivas de Rivas-Vaciamadrid para estudiar psicología en la UNED. A los 17 salió del armario ante sus compañeros. ?Tenía el apoyo de mi familia y me atreví a dar el paso. Aun así, pasaré a la historia como el gay de mi promoción?. Álex habla en presencia de Joaquín Álvarez. Este profesor de dirección de empresas puso en marcha hace tres años la primera tutoría GLTB ?Gays, Lesbianas, Transexuales, Bisexuales? de España. Se trataba de ?ofrecer apoyo y atención personalizada? a los alumnos con dudas o conflictos sobre su orientación, difundir una imagen positiva de la diversidad sexual y fomentar la sexualidad responsable entre los alumnos. Su blog (tutorgltb.blogspot.com) recibe cientos de visitas de chavales de toda España.

Los colectivos gays calculan que uno de cada dos adolescentes homosexuales sufre acoso escolar. Álex no ha pasado por eso. El idílico paraje de su instituto ?chalés, parterres, profusión de jardineros municipales? no explica del todo su suerte. ?No te fíes, esto es como Wisteria Lane. Todo muy civilizado, pero los prejuicios van por dentro?.

?Las niñas ya no comen chuches, / ahora comen pollas. / Van a la moda. / 12 años y ya follan. / Algunas dicen que soy machista. / Salid un finde, / veréis que soy realista?. Porta, un rapero de 19 años que triunfa entre la chiquillería, rima en el MP4 de Pablo. El rap, una especie de duelo de sexos a lo Pimpinela, sigue: ?Los tíos son unos cerdos, / lo que nos falta de falda les falta de cerebro. / Cuenta a tus colegas cuántas tías te has tirado, / divídelo por tres y tendrás el resultado?.

Antes se les había preguntado a los chicos y chicas del instituto por sus temores.
?A no aguantar lo suficiente, a que no se empine, a no saber por qué agujero meterla.
?A que me duela, a quedar embarazada, a que me tomen por una chica fácil, a dejar de ser la niña de mis padres, a hacerme mujer.

Antes. Más veces. Con más gente. Vale. Pero parece que hablamos de lo de siempre.
Los futbolistas han vuelto de Almería. Coincidieron en el hotel con una pandilla de adolescentes británicas de vacaciones. Quién sabe si el Durex Love XL del asaltador de almohadas seguirá en su cartera.
COMENTARIOS
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Jose - 25-05-2008 - 11:54:40h
Bastante lógico: yo cuando era joven, tenia que estudiar, hacer trabajos y ejercicios (esforzarse y esas cosas: los que ya teneis una cierta edad sabeis a qué me refiero). Hoy en dia a los niños les pasan de curso en curso, sin importar si saben leer o no (quien tenga dudas que se lea el último Informe Pisa), y claro, tienen que entrenerse con algo. Luego nos extrañamos si se drogan, beben a diario, o practican sexo con el primero que pillan. Y esos jóvenes son el futuro de este país. Así nos va luego...
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Esaú - 25-05-2008 - 11:54:36h
Educación, creo que se basa todo en eso. Al nacer el cerebro de un niñ@ está vacío, los padres pueden elegir como ir rellenándolos. Si un padre no inculca los valores morales y éticos a su hijo, éste está a merced de la sociedad y de lo que se ve hoy día como algo normal. Sin embargo también comentará que no son todos así, y no se puede estandarizar a los niñ@s. Quizás dándoles los valores esenciales, podrán deducir por ellos mismos lo que está mal y lo que está bien. Hablo desde mi posición de hijo, no de padre.
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Jesús Fernández - 25-05-2008 - 11:54:10h
de acuerdo con Alberto Asensi
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jesus - 25-05-2008 - 11:54:06h
Esta es la verdad de la realidad soccial y la que no quiera verla se engaña a si mismo,pero claro los papas tenemos que trabajar mucho para poder tener de todo(chalet,casa en la playa o pueblo ,mas de un coche,vacaciones,fines semana y npuentes,cenar fuera sabados ,copas y todos los medios tecnologicos en casa para nosotros y nuestros hijos ,y yo pregunto:¿CUanto tiempon dedicamos a nuestros hijos? Cero pero como estan bien cuidados con terceros y ajenos a nosotros pues no pasa NA
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anarkoduende (
http://anarkoduende.wordpress.com ) - 25-05-2008 - 11:44:21h
Pues si, sensacionalismo puro y duro. Todo para crear alarma social, exagerando y deformando absurdamente algo tan natural como la sexualidad de los adolescentes. Que además, está muchísimo más reprimida que lo que la mayoría de la gente cree, así que luego tanto jóvenes como adultos estamos llenos de complejos.
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Elías - 25-05-2008 - 11:41:21h
Me parece un gran artículo: crudo, directo y en un tono que compartirían tanto los chicos de los que se habla como los adultos más abiertos... escandalizará a los bienpensantes de siempre, claro, que prefieren mirar para otro lado... de ahí alguno de los fracasos de los que se habla en el artículo.
11
Dani - 25-05-2008 - 11:40:05h
A mí no me ha parecido un artículo sensacionalista. Tengo 17 años e identifico en buena parte el retrato que la reportera ha hecho.Quizá sea un tanto exagerado, pero sí que es cierto que en la adolescencia actual los roles y los valores están invertidos, y el sexo trivializa buena parte de las conversaciones y de la vida en general. El planteamiento de Alberto Asensi (3) no me parece el correcto,coincido más con el de Xavier Serra (1) puesto que, a mi criterio, la moralidad y la ética representan formas de controlar nuestros propios impulsos y emociones,algo que sin duda es muy importante.
10
Carlos - 25-05-2008 - 11:39:58h
Excelente reportaje, Luz. Enhorabuena
9
Temudjin - 25-05-2008 - 11:39:13h
De sensacionalista nada, pásate por un instituto y verás como están las cosas. Ahora que llega el buen tiempo y empieza a desaparecer la ropa, las hormonas se disparan y eso se nota enseguida en la clase. ¿Cuál es la solución? Yo no lo sé, aunque parece innegable que hay un cambio social dónde los adolescentes han adquirido muchos derechos y eso se traduce a todos los campos. Incluido este.
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Cristina - 25-05-2008 - 11:34:43h
Felicidades por el artículo. Aunque mires hacia otro lado, la realidad no va a desaparecer.
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Erdama - 25-05-2008 - 11:31:43h
Acabo de leer este artículo, bien hecho, sobre un tema tabú y escasamente tratado en el ámbito educativo por la influencia, grande aún, de prejuicios en familias y profesores. Felicito a la periodista autora del mismo y le sugiero que siga informándose, trasladando posteriormente a la opinión pública sus resultados. ¡Enhorabuena de nuevo!.
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Manuel - 25-05-2008 - 11:29:36h
Sr. Sánchez-Mellado: de que la media de edad del primer coito sea de 16 anyos deduce Vd. "nada más, o nada menos, que hay tantos que lo tienen a los 18 como a los 14". Permítame que le haga notar la falacia. Si yo afirmo que significa nada más, o nada menos, que hay tantos que lo tienen a los 28 como a los 4... no me creerá, verdad?
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andres - 25-05-2008 - 11:26:26h
En tres meses mas nace mi hija...visto lo visto, ¿me tengo que ir a vivir a una isla desierta?
4
JFK - 25-05-2008 - 11:19:38h
Bravo
3
Alberto Asensi - 25-05-2008 - 11:14:30h
La mayoría de periodistas y de publicistas son responsables del gran engaño: que con el placer sexual ya lo tienes todo. Y eso conlleva arrinconar a la familia, el trabajo, incluso la salud propia y ajena. Así es imposible ser feliz.
2
A - 25-05-2008 - 11:06:47h
Me parece un artículo sensacionalista y que lo único que hace es recurrir a tópicos. Una pena. Podrían haberlo enfocado de otra manera.
1
Xavier Serra (
http://xserra.net ) - 25-05-2008 - 11:04:03h
Padres y docentes tenemos bastante por hacer. Los medios de comunicación y los "empresarios de la noche" una gran responsabilidad. La moralidad y la ética non algo sólo religioso: son de sentido comun.

miércoles, 21 de mayo de 2008

El trabajo en la historia

Religión, trabajo y sufrimiento
IGNACIO SOTELO El País, 20/05/2008
En la Antigüedad, el ciudadano libre desplegaba distintas actividades empresariales, sociales, políticas, culturales, pero en rigor no trabajaba. El condenado a trabajar era el esclavo; el ciudadano libre quedaba excluido, en primer lugar, porque hacer lo que mande otro supone una dependencia incompatible con el status libertatis. El ciudadano libre decide por sí mismo qué hace, cómo y cuándo, sin obedecer más que a la ley. Realiza actividades (ergon), en latín, opera, pero no trabaja (ponein), que además de un sometimiento a la voluntad de otro, conlleva un ponos, un esfuerzo doloroso. Que trabajar significa sufrir se trasluce también en el vocablo latino de labor, que viene de labare, desfallecer ante una carga.

Con el cristianismo, trabajo, obediencia y sufrimiento adquieren una dimensión positiva
Los requisitos de la educación actual son espíritu crítico e iniciativa individual
Con el cristianismo el trabajo, vinculado al sufrimiento, adquiere una dimensión positiva. Por el pecado de desobediencia, Dios condenó a nuestros primeros padres "a ganar el pan con el sudor de la frente". Los padecimientos del Hijo de Dios, muerto en la cruz para redimir al género humano, sacraliza también el sufrimiento que el trabajo comporta. Cierto que el trabajo supone un esfuerzo doloroso, pero hemos venido a este mundo a sufrir, como Jesucristo padeció en la cruz por un amor infinito. "Aquí abajo, el dolor es la sal de nuestra vida". "Bendito sea el dolor, amado sea el dolor, santificado sea el dolor... ¡Glorificado sea el dolor!", leemos todavía en Camino.

En la segunda carta a los Tesalonicenses san Pablo escribe "el que no quiera trabajar que no coma. Pues bien, tenemos noticia de que algunos de vosotros viven ociosamente, sin otra preocupación que curiosearlo todo. De parte de Jesucristo, el Señor, les mandamos y exhortamos a que trabajen en paz y se ganen el pan que comen" (2 Tes, 3 10-13). El cristianismo, sin embargo, en la práctica ha reducido el deber de trabajar a los que no puedan alimentarse de otra forma.

Educar para el trabajo y el esfuerzo doloroso, con un control estricto de las pasiones y una recia disciplina en el comportamiento, elevando la obediencia a virtud, se opone a la educación que recibía el ciudadano, cuyo afán principal era aprender a convivir en libertad. El cristianismo, en cambio, al fin y al cabo religión de esclavos, Nietzsche dixit, rechaza vivir un ocio con sentido, curiosos de todo lo que pasa a su alrededor, con tiempo y ganas de cuestionarse a sí mismo y a los demás.

En la Edad Media, la perezase contará entre los pecados capitales. El monacato -ora et labora- divide la jornada con un horario estricto. No olvidemos que el monasterio inventa el reloj, como el instrumento que impone orden y disciplina a la cotidianidad. Las primeras formas de acumulación capitalista resultaron de una vida ascética, dedicada a la oración y al trabajo. Max Weber enlaza el surgir del "espíritu del capitalismo" al ascetismo intramundano del calvinismo y el puritanismo. Sin ningún género de duda el cristianismo ha contribuido de manera decisiva a la posición central que el trabajo ha ocupado en la sociedad capitalista moderna. La cuestión que hoy se plantea reza, ¿qué consecuencias sociales y religiosas tendrá el que el trabajo dependiente esté desapareciendo?

La revolución tecnológica de los últimos lustros -automatiza-ción y nuevas técnicas de comuni-cación- promociona una sociedad en la que el beneficio del capital depende cada vez menos del trabajo asalariado. El trabajador no ha conseguido, como pronosticó Marx, acabar con el capital, sino que ha sido el capital el que puede prescindir del trabajo. La civilización industrial demandaba una educación que ponía en un primer plano disciplina y obediencia, las dos virtudes del esclavo que tanto exaltó el cristianismo. Pero en un mundo en el que está desapareciendo el trabajo basado en el esfuerzo físico, directamente vinculado al sufrimiento, se va perdiendo la significación que estas dos cualidades tuvieron en el pasado.

El hombre de hoy centra el esfuerzo físico en el deporte, que sustituye en cierto modo al trabajo manual, como el ciudadano libre lo hizo en la Antigüedad. Ambos sexos se muestran capaces de ejercer las mismas actividades, una vez que una menor fuerza física, la única inferioridad real de la mujer, ya no cuenta. La alta tecnificación de la guerra permite incluso que la mujer combata como un soldado más, actividad de la que había quedado excluida cuando la eficacia de los mandobles dependía de la fuerza de su brazo. Una buena parte de la discriminación social que la mujer ha padecido largos siglos tuvo su origen en que no pudiera imponerse, acudiendo al uso de la fuerza.

Junto con la equiparación de la mujer, la completa transformación del trabajo es el otro cambio mayúsculo que se está operando en las sociedades avanzadas. El trabajo físico doloroso que exigía una obediencia ciega pertenece al pasado; ahora se requieren personas cada vez mejor cualificadas que disfruten con lo que hagan de manera autónoma y responsable.

Importa tener muy presente que en el mundo de la automatización y de las nuevas tecnologías, no sólo se precisa de una población más educada, sino sobre todo educada de otra forma. La vieja educación que exaltaba la disciplina, la obediencia y la disposición a sufrir, ha de dejar paso a una que, sin renunciar al gozo de vivir, ponga en un primer término el espíritu crítico y la iniciativa individual. Ahora que por fin se puede hacer extensiva a todos, tal vez haya que inspirarse en la educación que recibía el ciudadano libre en la Antigüedad, basada en un desarrollo personal que impulse la iniciativa de cada cual.

Predicar el sufrimiento como principio de salvación era congruente con un mundo en el que la inmensa mayoría estaba condenada al esfuerzo doloroso y a la obediencia sin réplica. Un cristianismo que colocó al sufrimiento y la obediencia en el centro de lo humano tuvo sentido en un contexto social en el que la inmensa mayoría estaba condenada a realizar un trabajo desesperante.

Pese a que no quepa eliminar otras muchas fuentes de dolor, desde la muerte de los seres queridos al miedo a la propia muerte, desde la aflicción por el desamor, a la que conlleva el fracaso en nuestros mejores empeños, para la inmensa mayoría la primera fuente diaria de sufrimiento ha desaparecido con el trabajo humillante y doloroso. El recurso a una religión que transforma el sufrimiento en salvación seguirá acogiendo a algunos de los menos dichosos, pero no tendrá ya la universalidad que le proporcionó el trabajo como fuente principal de padecimiento.

Ignacio Sotelo es catedrático excedente de Sociología.